Soy feliz.
Siempre traté de dejar en claro eso en todos lados, soy una persona feliz, tengo un par de problemas y quilombos como todos, pero eso no me saca felicidad para nada, sin embargo, hay cosas que hacen que no pueda ser más feliz: secretos.
Sí, secretos.Yo, la que siempre se jactó de decir: "No tengo secretos", ahora se maquina la cabeza por secretos. Hay secretos, que son así porque simplemente son imposibles de dejar contar, y otros que los saben todos, pero quien importa no, entonces también son secretos.
Realmente, ¿cómo no sentirme mal por tener secretos? Todo el mundo los tiene, pero yo no, no puedo con ellos, no puedo con saber que todos los días mientos, con saber que a cada comentario mi cabeza busca el orificio por donde algo puede salir mal, el tener que pensar cada cosa, cada minúscula cosa que digo, hago o escribo, que actúo para que nadie note el secreto detrás.
Como cuando te gusta alguien y no le das bola o detestas a alguien y lo saludas de todos modos. No es educación, es una mentira.
Soy feliz, pero me da tristeza no poder hablar lo que quiero hablar ni decir lo que quiero decir.
Me gustaría, me gustaría saber qué se siente ser más feliz, aunque sé, muy bien, que posiblemente, al final, sólo sea más triste.
Creo que estoy preparada para todo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario